Hemos partido de un antiguo aparador deteriorado que pedía ser rejuvenecido y ser dotado de una nueva gracia, ya que, si bien por su estado no perdía funcionalidad, visualmente no se antojaba demasiado atractivo. Este motivo determinó darle un aire más alegre, principalmente mediante su rejuvenecimiento con el color.

aparador estado inicial

Para ello hubieron de darse pasos previos, de igual manera necesarios para su transformación, por lo que, en primer lugar, se estableció como necesario proceder con las limpiezas mecánica y acuosa que suelen estar presentes en toda restauración. Debido a la antigüedad del mueble se habían producido pérdidas de materia puntuales, que hubo que subsanar con masilla reparadora para madera, lijada posteriormente para que, tras su entonado cromático, no se apreciaran irregularidades en la superficie.

Una vez limpia y reparada se pintaron de nuevo las líneas de la madera que originalmente eran negras, afeadas por el tiempo, cuando no discontinuas en su trazo por su pérdida. Las patas del conjunto, pintadas en el mismo color originalmente, manifestaban iguales daños,  y estos se desvanecieron con una capa de pintura.

Con el fin de proteger, así como de dar nuevo lustre a la madera, se barnizó todo el conjunto excepto el interior de los casetones, cuya superficie es la que recibiría las sucesivas manos de pintura con sus correspondientes colores, elegidos al gusto.

aparador resultado final